“En una fiesta, un presunto intelectual inglés me preguntó por qué escribía siempre sobre la angustia. ¡Como si fuese perverso hacerlo!... Me marché de la fiesta en cuanto pude y tomé un taxi. En la mampara de cristal, entre el taxista y yo, había tres rótulos. En uno se pedía una caridad para los ciegos, en otro una ayuda para los huérfanos, en el tercero un donativo para los refugiados de guerra. No hay que ir muy lejos para buscar la angustia. Nos grita a la cara dentro incluso de los taxis de Londres”
A vueltas quietas
“Necedad… necedad para… para qué… cómo se dice… necedad de esto… todo esto… necedad desde todo esto… de todo esto… entrever al parecer… entrever… necesidad al parecer de entrever… tenue a lo lejos allá lejos que… necedad de necesitar al parecer… entrever tenue a lo lejos allá lejos qué… cómo… cómo se dice… cómo se dice…”
Finnegans Wake
“Anhelar la mente susodicha largo tiempo perdida para el anhelo. La susomaldicha. Hasta ahora susomaldicha. A fuerza de largo anhelo perdido para el anhelo. Leve anhelo en vano aún. A más leve aún. A lo levísimo. Leve anhelo en vano del mínimo anhelar. El mínimo anhelo indisminuible. Inaquietable mínimo en vano de anhelar aún.”
“Paradójicamente, es en la forma donde el artista puede encontrar una solución de alguna clase. Se trata de dar forma a lo informe. Probablemente sólo en ese sentido podría existir una especia de afirmación subyacente”.
“Godot se lo pasa pipa al lado de esta desolación y esta penuria: (“Dios me valga, otra cosa no sé hacer”)”

Por Fin Teatro

Una página web dedicada al teatro, a mis pensamientos y a los de Samuel Beckett. El teatro como forma de vida...

LA MUESTRA DE TORREPEROGIL SUPERA LA TREINTENA

     En un año de celebraciones (aparte de superar la “treintena” como festival de teatro –el más antiguo de esta parte de Andalucía-, también sus gestores –la compañía “Ymedioteatro”- cumplían sus 10 primeros años de vida –azarosa, pero repleta de calidad y éxitos-), la “Muestra de Teatro de Torreperogil” se metía en el club de los ”treintañeros” con una programación en la que la calidad, experimentación, ironía y fuerza dramática han marcado el bloque de las propuestas presenciadas por un público multitudinario que, en varias sesiones, ha cubierto el aforo del Centro Cultural “Alfonso Fernández Torres” (único espacio escénico –ya liliputiense visto lo visto- con el que cuenta la villa de Gil de Zático).

     Son ya 31 años de trabajo del desarrollo de una idea motriz que surgió en un momento, sin duda, diferente del que ahora vivimos, pero que se ha ido construyendo por medio de complicidades y acciones diversas: la siempre implicación entusiasta del Ayuntamiento, la no menos viva respuesta del público y, por supuesto también (y con qué dedicación), la pasión puesta por los distintos equipos de dirección de este evento que, si no ha dado a Torreperogil el título de “ciudad del teatro” (que han acuñado otros lugares con mayor presupuesto, dado su lustre turístico), sí que es de rigor nominar a este rincón de La Loma como “villa del teatro comprometido”.

     Con el paso del tiempo, también se ha podido comprobar que ha habido un asentamiento de espectadores que siguen la Muestra con verdadero interés. Desde hace varias ediciones la asistencia global (en torno a las 1500 personas), es un síntoma más de estabilidad en la propuesta.

     Como cada otoño, la variedad de estilos, de modos de entender la puesta en escena, las diferentes formas de producción, y espectáculos para todas las edades, han hecho acto de presencia en la oferta. Así, hemos asistido a reflexiones históricas (o mitológicas, en este caso), transgresiones poéticas, acercamientos a nuestras realidades sociales más cercanas o a formas abiertas para entender los nuevos caminos de la dramaturgia. Todo tiene cabida en esta Muestra -que nacía allá por 1986 con espíritu alternativo e independiente-, si el proyecto está realizado desde el compromiso con la mirada a una escena actual. Y nos satisface enormemente comprobar que, todavía hoy (cuando la cita empieza a vivir con la fuerza de sus 31 ediciones), el festival sigue siendo un lugar de encuentro donde comparten escenario y tiempo para pensar, compañías jóvenes que siguen empeñadas en conseguir que la cultura sea parte de nuestra vida, ayudando con ello a la convivencia, a la tolerancia y a la democracia.

TEATRERIAS 213
TEATRO CONTRA VIOLENCIA DE GÉNERO

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