Las eternas personajes "Sandalina" y "Sandaleta" que, con apenas 7 años, ideara Samuel Ruiz Villar para sus juegos de infancia, han vuelto, de la mano de Marina Miranda y Chelo Valero, a su espacio natural: un escenario, para seguir haciendo las delicias del público familiar para el que fué concebido el espectáculo "...y de postre, versos" (el mítico "Aventura en Globo" de Nati Villar, reconstruido ahora por Cía. "Porfinteatro" con nueva estructura escénica, pero con el mismo espíritu de tolerancia, respeto a la diversidad y al medio ambiente que las historias que componen el mismo cuentan). Desde aquí queremos dar las gracias a FECO PRODUCCIONES ARTÍSTICAS por haber confiado en nuestra propuesta escénica para su catálogo de ofertas culturales.
PorFinBlog
Esta época desconcertante para todos, que nos está llevando a nuevos comportamientos y nuevas voluntades como seres humanos (¿racionales?); este tiempo cambiante en el que un insignificante "bichito" nos devuelve a épocas de oscuro legado como sociedad global; esta situación extrema, en fin, con la que todos tenemos que lidiar (aunque nuestra clase política prefiere seguir instalada en la gresca del "¡y tú más!") y que, sin embargo, se ha llevado por delante tantas voluntades, no podemos permitirnos el lujo de que nos divida más de lo que siempre hemos estado en este arte eterno y eficaz que es el Teatro
Porque todo hace pensar que desde las administraciones se sigue diseñando "cultura de alaraca" (con el cumplimiento de las normas sanitarias y de seguridad que la "nueva normalidad" exige, claro) pues, pese a que el tejido teatral en esta sacrosanta provincia mantiene a sus creadores (los "viejos teatreros" se reinventan en tiempos aciagos) aireando sus propuestas para acercarlas a los espectadores también en espacios abiertos -aunque no luzcan igual, pero hay que motivar de nuevo la costumbre de consumir cultura-, los Ayuntamientos y programadores piensan más en el beneficio de los multitudinarios eventos (aunque éstos se hayan limitado muchísimo en su aforo) que en la poética del encuentro familiar con la cultura en la calle, espacio que hay que recuperar para ella en estos tiempos.
Por eso, desde la recién constituida FETAJA (Fderación de Teatro Amateur de Jaén), cuyos grupos han seguido ahí, luchando contra la COVID19 preparando nuevas propuestas, queremos decir a las instituciones y gestores de la cultura en Jaén que estamos aquí para seguir colaborando, haciendo lo que sabemos hacer (algunos desde hace ya más de 40 años): animación teatral.
Las artes escénicas están, como "patita fea" de la cultura, más perjudicadas que nadie para volver a su normalidad. Somos conscientes de que tenemos que acelerar a fondo y superar el momento con propuestas abiertas, nuevas, integradoras, sin olvidar el daño que esta pendemia nos ha hecho, pero, por eso, ser portadores de esperanza e ilusión. Solo así, con actitud creadora, cooperante, y, al mismo tiempo, reivindicadora de derechos perdidos (el teatro amateur llega en ocasiones donde el profesional no puede), con la complicidad de nuevo del espectador, encontraremos ese futuro nuevo que tenemos que inventar y reconstruir entre todos. Durante el pasado solo hemos recibido migajas de las administraciones, ahora es el tiempo de reivindicarnos como esa Tercera Vía en las artes escénicas, necesaria, silenciosa pero viva y preocupada por su público.
¿Y por qué no, respuestas?
El ser humano siempre camina en la duda, en el filo de la navaja, en el borde del precipicio que le llevará a ese futuro cada vez más incierto. La duda, el yo como respuesta es la norma, pero no la causa del por qué. Somos, pese a todo, criaturas con alma, sentimos, pero es por ese cromosoma indescifrable que, a diferencia de las otras criaturas con las que compartimos este universo, llegamos a destruir toda la belleza que nos rodea, ¿y cambiarla? Estamos repletos de excepciones evolutivas.
Mikel Rui, en sus experimentos cinematográficos nos lo intenta demostrar, y con su serie abierta, "Todo es uno", cargada de inquietantes pruebas de que todo está en la mente, nos devuelve esa duda constante que nos hace seres imperfectos en un mundo perfecto. Con sus piezas, de una belleza extrema en sus efectos visuales, y con historias al límite de lo racional, Mikel abre una brecha en la evolución que, como humanos, tenemos desde el momento en que otros seres pensaron nuestra concepción.
Indispensable empeparse de esta forma de entender el cine con la que Mikel Rui, arropando sus piezas con actores desconocidos, da ese punto canalla al subconsciente.
Pese a los naufragios y soledades que siempre surgen en un proceso creativo, a pesar de todas las tormentas y abandonos, es preciso hacer parada en la alegría, nuestra travesía la necesita, quizá como una innovación o una llamada, un refugio, un recuerdo, el brillo de unos ojos, unas palabras que vuelven o que nunca se fueron, una carta, un rayo de sol, un instante de belleza..., ¡el Teatro! Os invitamos a perderos en él, pues la alegría crece cuando se comparte. Por eso, desde nuestra Compañía "Porfinteatro", estamos reconstruyendo nuestro espectáculo de memoria en femenino "Ellas... El Teatro", alentados por el entusiasmo que nos han mostrado dos grandes actrices que se unen a la causa: Chelo Valero y Marina Miranda.
Con ellas, y con Carmen, Encar, Laura, Lola y Sonia (el coro que pone acción corporal a las historias), y con la figura de Gregorio Palomares como "Oficiante" de las acciones dramáticas, volveremos a defender sobre los escenarios la dignidad de "Hécuba", "Medea", "Antígona", "Ofelia", "Nora" y "Adela": Troyanas, ahora y siempre.
Oír y escuchar, mirar y ver son tan parecidos y, a la vez, tan diferentes que nos arrastran hacia las trampas del lenguaje. Y la acción dramática no podia ser menos.
Tiempo de espera. Nueva realidad. Miro a mi alrededor y veo enormes telones que no me dejan ver el escenario. El telón es de una densa calima y de un viscoso y oscuro mar.
Estoy confuso, perdido ahora. Tres meses de inacción dejan huella. ¿En qué dirección caminar? ¿Hacia qué lugar del horizonte dirijo la mirada? ¿Por dónde comienzo mi travesía? Tendré que esperar a que se disipe el humo y pueda ver, con claridad, el paisaje. Tendré que esperar a que se levanten todos los telones para que se haga visible aquello que es invisible...
Pero me urge crear, contar, soñar, representar. Cuando las aguas del mar Mediterráneo sean cristalinas podré contar uno a uno todos los ahogados que huían de la miseria y de la guerra. Cuando el humo de las bombas haya desaparecido buscaré entyre los escombros, levantaré los bloques quebrados de los edificios, y sacaré todos los cadáveres.
Violencia visual. Incertidumbre. Costumbres nuevas. Las escenografías muestran un mapa donde los laberintos se superponen uno tras otro formando un extraño juego de espejos. Desde mi butaca preasignada aún veo largas caravanas de refugiados que huyen de la guerra. Otros escapan de la pobreza y del miedo para estrellarse contra fronteras levantadas con fusiles y concertinas.
Hablar. Luchar. Denunciar... Pero la función no termina y todo sucede con el telón echado. No hay silencio y, en cambio, todo está en absoluto silencio. Y yo espero el final para gritar con todas mis fuerzas, aunque sea en silencio, cada uno de los nombres de los personajes que recorren el escenario en todas las direcciones.
Mutis por el foro. Oscuridad. Telón. Es posible que al final se levante el telón y, aunque esté lleno de la humedad de la muerte, todo deje de ser invisible. Y esta nueva realidad nos anime a contar la verdad: que hemos cambiado, aunque haya costado un millón de muertes.
Si raro es vivir en un mundo de futuro incierto, donde el destino se encuentra, o no, tras un proceso de búsqueda no exento de momentos de desánimo y situaciones extremas de desesperanza, entonces, sí: "Evolutio" es una pieza "rara"; pero si descifras las historias de sus personajes, contemplas que, en un mundo que no revela un sol luminoso a sus jóvenes, entonces "Evolutio", de Mikel Rui, te sorprende y te atrapa como un canto de esperanza en el que encontramos las respuestas a esos eternos dilemas: ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?
Al margen queda esa estética de desconcierto existencial y ese toque futurista o de ciencia ficcion con el que Mikel nos mete en la trama: unos seres (jóvenes) que salen del enorme útero (dador de vida, pero impositor de muerte) de un universo lejano, para abrirse camino aquí (ese guiño al mundo de la interpretación me pone), donde no encuentran el paraíso, sino una realidad insolidaria y decadente en la que rige la ley de la selva.
Y luego la manzana comometáfora de que, a veces, sin "aditivos", encontrar la felicidad (el futuro) es tarea que desgasta. Y la presencia de la muerte y el amor en lucha constante, hace de "Evolutio" una propuesta, más que atractiva, necesaria, para esta sociedad que necesita de la juventud para regenerar su ADN. ¡Me gusta!